miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cambio

Por desgracia, vivimos en un mundo lleno de contracorrientes, de "te quieros" sin demostrar, de caricias sin explotar, de pasiones sin vivir, de promesas sin cumplir, de sentimientos camuflados por miedo a ser vistos, de verdades disfrazadas de mentira, de besos de judas y de palabras mudas, de amores que rechazan la palabra "amor", o de abrazos que ni en invierno dan calor. De cosas que, a pesar de hacernos daño, no nos queremos olvidar, y de otras que ansiaríamos borrar pero están grabadas con demasiada profundidad en nuestra memoria. Y así, una constante. Si. Una constante de querer y no poder, o de poder y no querer hacerlo. Una realidad fingida, donde prácticamente nadie, ya sea por miedo u otros factores, no siente, no trasmite, no palpa la vida,  y sobretodo, no es. 

Pasan los años, los meses, los días, las horas... Y todo sigue igual. La inseguridad y la ingenuidad siguen jugándonos malas pasadas, sufrimos insomnio debido a esas inoportunas  "comidas de coco" y, por si aún fuera poco, parece ser que el mal de amores ya forma parte de nuestro Karma. Quizás, todo sería distinto si pudiéramos evadirnos de "lo mismo". Romper esquemas. Y dedicarnos a sentir, sin miedo, porque el miedo no te hace avanzar, sólo se come los pasos que en el fondo deseas dar. Pero no sólo sentir, sino de verdad demostrar, vivir, y hacer de aquello de lo que sentimos nuestra realidad.  Un cambio.